Logotip 45 anys de la Federació Catalana de Societats Musicals
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Octavi Ruiz: “Como director debes de ser creativo, aunque te lleve a asumir riesgos”

Àlvar Andrés – Periodista y realizador audiovisual

Después de casi 50 años como director de la Societat Musical la Lira Ampostina, para Octavi Ruiz su jubilación supone una acumulación de emociones y de recuerdos que van més allá del plano profesional. Durante la conversación retorna con nitidez l aimagen del niño que iba con su abuelo, Agustí Ruiz, uno de los fundadores de la Lira Ampostina, a los certámenes de Valencia a admirar el sonido de aquellas bandas, cuando ni tan siquiera sospechaba que algún día podría ser director y conseguir que la Lira Ampostina actuara en Valencia (en el Palau de la Música, el 2004) o ganara un primer premio en el prestigioso Certamen de Bandes Vila d’Altea el 2007, entre muchos otros logros.

Su trayectoria ha sido decisiva para conseguir dotar a la banda de una sonoridad sinfónica, por lo que desde sus inicios como director de la formación y director de la escuela vinculada innovó algunas dinámicas educativas, proyectando una escuela más profesionalizada, probablemente de cuyo proyecto se siente más orgulloso. Un camino que ha conllevado que la Lira Ampostina haya recibido la concesión de centro de grado profesional de música, siendo el único conservatorio privado de la demarcación de Tarragona, unos estudios profesionales que se añaden a la oferta de escuela de música. A Octavi Ruiz no solo lo hace especial que se haya podido realizar personal y profesionalmente –al fin y al cabo este es un concepto excesivamente gastado–, sino su capacidad para compartir las ilusiones con generaciones y generaciones de músicos que han vivido con entusiasmo cada ensayo, cada concierto y cada nueva propuesta musical.

¿Cómo te gustaría ser recordado después de 39 años como director en la Lira, una entidad nacida el 1916?

Cuando comencé tenía dudas, ya que era de la casa: había nacido como músico en la Lira Ampostina, y pensaba que lo tendría más difícil que una persona que viniera de fuera. Ahora puedo decir que las cosas me han ido muy bien en casa, trabajando para la gente que amo y para la sociedad que siempre he admirado: la Lira Ampostina.

¿Cuál fue el camino hasta que un día te encuentras con la batuta de director de la Lira?

Antes de la Lira, dirigí dos años, del 1979 hasta el agosto del 1981, la Banda Municipal de Tortosa, que entonces era más pequeña, y me ayudó a organizarme y empezar a experimentar. A continuación ya entré como director de la banda y director de la escuela de la Lira Ampostina. En mi cabeza no había habido el proyecto de ser músico, yo empecé en la música, en la Lira, como afición, venía de una familia de músicos, mi abuelo fue uno de los fundadores de la sociedad, y mi padre también era músico, trombón solista. Empecé, porqué lo veía en casa y descubrí que era un mundo que me gustaba y seguí formándome; en a Barcelona en el conservatorio me influyó Ros-Marbà en el estudio de director. Y un día me surgió la oportunidad de dirigir la Banda Municipal de Tortosa y al cabo de dos años, cuando tenía veinticinco, entré en la Lira Ampostina. No puedo decir que fuera premeditado, pero visto en perspectiva afirmo que acerté en elegir este camino.

“La escuela de música es la arquitectura que necesita una banda”

¿Qué crees que ha definido tu estilo técnico como director?

Debo remontarme a cuando mi abuelo me llevaba cada julio al Certamen de Bandes de València y allá descubrí bandas que sonaban como orquestas sinfónicas, con un equilibrio entre todos los instrumentos y que, sin dejar de ser bandas, tocaban instrumentos que aquí eran tabú como el fagot, el oboe… Aunque era pequeño, esto me causó una gran impresión y el convertirme en director tuve presente que este debía ser mi objetivo y el de cualquier persona que se dedicara a las bandas: conseguir aquella calidad. Al entrar en la Lira fui consciente que para conseguirlo hacía falta una innovación importante a la entidad y se debía concentrar en la escuela de música, que es la arquitectura que necesita una banda.

¿Qué había que cambiar en la escuela?

Cuando empecé lo habitual era que el director de la banda y de la escuela, fuera el profesor de todos los instrumentos. Mi especialidad era el clarinete, tenía conocimientos de piano, pero una sola persona no puede dominarlo todo con excelencia. Así que el primer paso fue pedir un cambio estructural en la junta, cosa que en aquel tiempo no estaba bien visto, ya que parecía que el director no sabía suficiente. Como director de la escuela, quería que los profesores de cada instrumento fueran especialistas, y de forma gradual conseguí construir un cuadro de profesores con especialistas en metal, percusión… y yo me encargaba de los instrumentos de viento de fusta (clarinetes…). Se hizo un saldo cualitativo en la formación de los alumnos, que eran quien después tocaban en la banda. La formación tenía un sonido bonito y era mucho más fácil trabajar, por qué mi tarea era ecualizar los diferentes sonidos. Estoy muy orgulloso de haber incorporado esta innovación en la escuela. La Lira fue una de las primeras bandas amateurs de Catalunya en promover la especializacióm del profesorado.

Además de la Escuela de Música, la Lira Ampostina cuenta con un Centro de Grado Profesional de música.

Sí, es uno de los objetivos más grandes conseguidos en todo este tiempo y a pesar de que ha sido difícil, este año se ha graduado la primera promoción de alumnos, después que el 2016 fuera concedido a la Lira Ampostina el rango de centro de grado profesional, de manera que es el único conservatorio en la ciudad y en la comarca del Montsià [por encima de estos estudios profesionales, solo está el conservatorio superior]. Una de las dificultades ha sido demostrar que aunque no es una entidad municipal, la Lira es una entidad privada sin ánimo de lucro, cosa que ha costado mucho de creer.

“Como director es importante la buena organización, todo siempre a punto antes de empezar un ensayo (…) es una muestra de respeto hacia los músicos”

¿Qué consideras que es lo más importante en el trato con los músicos como director?

Lo más importante en bandas de música de entidades como la Lira, es estar a la altura de todos por lo que respecta a organización, empatía y respeto, cosa que implica tener un trato amistoso, no ser una autoridad, sino el director. Esto significa que si los ensayos empiezan a las 22h i acaban a las 24h, se cumple con los horarios, es por eso que siempre he procurado que hubiera una buena organización, que partituras, carpetas y atriles siempre estuvieran a punto para empezar el ensayo. De la misma manera como director debes tener muy claros los objetivos que se han marcado tanto a corto como a medio plazo.

En una banda hay desde músicos de diez años hasta otros de 70 u 80 años.

Es una de las riquezas de las sociedades musicales y si tratas a las personas con respeto, se evita la segregación. Este ha sido una actitud transversal del grupo en general: seas mayor o joven, si quieres expresarte, hazlo, ya que compartir experiencias desde puntos de vista tan diferentes aporta un enriquicimiento para todos.

¿Qué compositores destacarías?

En la Lira Ampostina hemos interpretado composiciones originales para banda de autores europeos como Bert Appermont, Jan Van der Roost, Johan de Meij, o de los Estados Unidos como James Barnes o David Maslanka, entre otros. Así como obras de autores valencianos como Luis Serrano Alarcón, Ferrer Ferran u Óscar Navarro; y de compositores de las Terres de l’Ebre: Antoni Ernest Sebastià, Jordi Grisó o Tomàs Simón.

“Siempre he pensado que todo era posible, y así hemos trabajado las composiciones, los intercambios, colaboraciones y viajes que hemos hecho”

La Lira Ampostina colaboró con el pianista y compositor Carles Santos; para los 25º Juegos Olímpicos grabó temas y participó en las ceremonias de inauguración el Estadio Olímpico de Barcelona. Entre otros logros, ganó el primer premio y el mejor solista el 2007 en el 36º Certamen Internacional de Bandes de Música Vila d’Altea.

Siempre he pensado que todo era posible, y así he trabajado las composiciones, los intercambios, colaboraciones y viajes que hemos hecho. Hemos tenido grandes retos como el preestreno del ballet Belmonte, que fue muy exigente, ya que Carles Santos fue un compositor muy revolucionario, un revulsivo musical que nos propuso una partitura con disonancias y poca rítmica. Además, era una gran obra de danza, con Cesc Gelabert, de la que hicimos el preestreno en Amposta el año 1988 [se estrenó en el Mercat de les Flors de Barcelona con la Banda Municipal de Barcelona], y que después presentamos el año siguiente en el Teatre Grec, y el 2011 en el Teatre-Auditori de Tortosa. Todos estos proyectos han animado la banda y nos han permitido crecer, como cuando ensayamos para prepararnos para el Certamen de Vila d’Altea, participando en la primera sección. Ganamos el primer premio y el premio a la mejor solista, una chelista, y a pesar de esto sin tener experiencia previa en estos certámenes. El objetivo principal no era ganar, sino hacer un buen papel, por eso hicimos ensayos parciales y los músicos se mentalizaron mucho. La banda avanzó: cambió el color, la afinación… Pasamos años fantásticos.

Habéis colaborado con Raimon el año 1993, participando en el concierto del 30º aniversario del disco Al Vent; con Serrat el año 2011 en el espectáculo La Lira versiona Serrat; más recientemente habéis actuado con Quico el Célio, el Noi i el Mut de Ferreries. ¿Qué os han aportado estas colaboraciones?

La banda siempre ha tenido alicientes para preparar nuevos conciertos e investigar en nuevas corrientes, como nuestras colaboraciones con el Esbart Sant Martí de Barcelona con el espectáculo Contr@band@, que después de presentarlo en el Auditori de la Lira (2017), el año siguiente fuimos al Ésdansa de Les Preses, y en la plaça Sant Jaume de Barcelona. También hemos realizado conciertos dedicados a la música electrínica (2015) o recientemente hemos adaptado la ópera L’Elisir d’Amore o musicales com Cabaret, Mar i Cel o el último, Mamma mia, unos espectáculos en los que nos tenemos que coordinar con actores, puesta en escena… El año pasado hicimos también un concierto de música dedicada a los videojuegos: versionamos la banda sonora de GRIS escrita por el grupo Berlinist. Se trata de ser creativos, puede que así asumes más riegos, pero debes tener presente que animar a la gente y motivarla para la banda continue.

¿Cuáles han sido los momentos más dolorosos al frende de la banda y escuela?

La crisis de los años 2008 y 2009 fue dura para la escuela, se redujo el número de alumnos. No creímos que fuera el precio, ya que muchos alumnos lo dejaron para apuntarse a hacer deporte. Por suerte ya ha pasado y la escuela sigue en pleno funcionamiento. También ha sido muy doloroso despedir gente mayor que ha faltado, así como jóvenes que se han ido para hacer otras carreras, y que se han establecido fuera del pueblo y ya no han vuelto.

¿Qué es lo más valioso que te llevas?

Dejo la Lira Ampostina habiendo hecho amigos y habiendo dejado un trabajo bien hecho, siempre luchando por el bien de la entidad.

Octavi Ruiz en una imagen reciente (Foto: Àlvar Andrés – FCSM)

 

En un acto homenaje, Octavi Ruiz el 19 de septiembre ha rebido las partituras y un vídeo, interpretado por los músicos de la banda, del pasdoble en su honor, una composición de Tomàs Simón, así como el pin de Honor modalidad de oro de la Federació Catalana de Societats Musicals. Este recocimiento se suma a la medalla de oro que la Lira Ampostina le entegava el 2016 y el premi “Lo Grifonet”, otorgado el 2012 por Òmnium Cultural (Terres de l’Ebre).

La Societat Musical la Lira Ampostina ha hecho público que su auditorio se llamará Auditori Octavi Ruiz.

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