Àlvar Andrés – Periodista y realizador audiovisual
El director y compositor Josep Mut propone una revolución: una serie de ideas para expandir el timbre de los instrumentos; algunas de ellas plantean incorporar una cuerda más en instrumentos como el violín, contrabajo… “Esta pandemia de la Covid-19 hace que todo el mundo artístico se deba reinventar; será difícil captar el público y desde la vertiente musical debemos innovar”, explica Josep Mut el porque de esta “revolución” que empezó a gestar en el libro Gimnàstica de l’ànima (Curbet edicions), coescrito con Esther Pardo y publicado el 2018, donde argumenta sus ideas en un volumen que también puede ser entendido como un manual para aprender música. La entrevista con motivo de la distinción de honor –músico con denominación de origen y embajador cultural de la S.A.M– que le concederá la Societat Artística Musical “La Vall” de Càrcer (provincia de Valencia) en un espectáculo el sábado 31 de octubre a las 19h en el Centre Cultural “Antonio Rodríguez Castellano” en el que se interpretarán cuatro composiciones de Mut, y también se premiarán otros músicos destacados de la S.A.M de Càrcer.
La trayectoria de Josep Mut lo vincula casi 40 ños a la Banda Municipal de Barcelona, donde entró el año 1970 y se quedó 12 años como a solista, 12 como subdirector y como director 14 años, además de tuba solista en el Gran Teatre del Liceu, desde el año 196 hasta el año 1990, cuando la ley de incompatibilidades públicas le hizo decidirse por la Banda Municipal. Sorprende la capacidad de trabajo a la que Mut responsabiliza a su “memoria fotográfica” que le ha permitido absorber una gran actividad – durante su paso por el Liceu fue el primer presidente del Comité de Empresa, y fue uno de los impulsores de alargar las temporadas del Liceu, que antes se hacían de cuatro meses, y después de estudiar Derecho consiguió que los músicos de la banda municipal fueran considerados como técnicos superiores–. Actualmente, jubilado de la dirección, Mut no ha parado su actividad intelectual, ni su compromiso hacia el asociacionismo: actualmente es vicepresidente de la Federació de Cors de Clavé.
¿Qué significa el homenaje a su propio pueblo?
He tenido el privilegio de llevar el nombre de Càrcer por todo el mundo, ya que he sido director invitado en bandas de los Estados Unidos, Cuba, Polonia, Francia… Para mi es importante, ya que es la banda donde empezó todo, cuando a los 9 años empecé como músico y toqué la percusión, trombón y la tuba con a que años después me especializaría. Estuve hasta los 21 años, cuando gané la oposición para la plaza de tuba solista por el Gran Teatre del Liceu y me mudé a Barcelona. Desgraciadamente, la situación de pandemia no me permitirá asistir en persona, pero he grabado un vídeo emotivo. Mis primeros maestros están todos allá: los directores de la S.A.M “La Vall” y los grandes músicos que formaban parte.
“Debemos ofrecer novedades que vayan tanto desde la nueva composición, como una nueva forma de revisitar los grandes clásicos y las obras ya escritas“
¿Cómo considera que debe ser el ámbito musical después de la pandemia de la Covid-19, que está incentivando el sedentarismo y el consumo cultural desde el sofá de casa?
Todo el mundo cultural se deberá reinventar y desde la música debemos ofrecer novedades que vayan tanto desde la nueva composición, como una nueva forma de revisitar los grandes clásicos y las obras ya escritas. No digo que lo que se haya hecho hasta ahora se deba cambiar, sino que actualmente los instrumentos suenan de manera diferente gracias al perfeccionamiento de las técnicas, y los músicos tienen una gran formación. Se trata de incentivar la curiosidad del público, que al asistir a un concierto se encuentre una cosa innovadora. Creo que algunas de estas novedades pueden ser revolucionarias. Las explico en el libro Gimnàstica de l’ànima, que se publicó el año 2018 y ha tenido un buen número de ventas.
¿Algunas propuestas que se exponen en el libro?
Hay diversos aspectos, en el libro expongo propuestas para directores de orquestas y para compositores. Desde incorporar nuevos instrumentos como los saxos en las orquestas, como cuidar un aspecto que sí que creo desarrollado en las grabaciones, pero no en los directos: la afinación correcta de la percusión. La mayoría de los instrumentos de percusión pueden afinarse y tener un timbre. Además de estas incorporaciones que entiendo que algunas pueden ser controvertidas, pero son calculadas: como añadir en las coblas el acordeón, un instrumento tan antiguo como la tenora y que incorporaría no solo innovación, sino también una continuidad respecto a las esencias de la cobla; he expuesto todo un sistema por el que los instrumentos podrían aumentar su registro de tonos. Es cierto que el oído humano contempla un registro tonal, pero hay campo para expandirlo si estrenamos la audición y eso para por cuando se interpretan obras o se componen ganar 2 tonos agudos o graves. Estos cambios ofrecerían una innovación fascinante en los conciertos.
“Por mi experiencia puedo afirmar que el público sabe distinguir cuando un instrumento afina y cuando no”
¿Pero estos resultados no cree que podrían apreciarse sol para los más entendidos?
Por mi experiencia puedo afirmar que el público sepa distinguir cuando un instrumento afina y cuando no, o cuando la percusión suena como un portazo. Creo que sí que se produciría un cambio especial y dotaría de nuevos colores en las obras ya conocidas, al mismo tiempo que aumentaría la paleta de colores de los compositores. Sin olvidar que algunas propuestas sin más visibles, también son más difícil de ejecutar, como incorporar una cuerda más en los instrumentos de cuerda, cosa que haría que los luthieres y fabricantes de instrumentos hubieran de cambiar aspectos en la fabricación; pero de esta manera se conseguiría aumentar notablemente los tonos.
¿Ha empezado a incorporar algunos de estos conceptos en sus composiciones?
He escrito una ópera sobre Josep Anselm Clavé en la que incorporo algunas de estas innovaciones que valoro como necesarias si queremos seguir sorprendiendo al público. Aunque soy consciente que piden un esfuerzo que no todas las formaciones pueden llevar a cabo y por esto he hecho dos versiones de la partitura.
¿Cómo se ha planteado esta ópera?
De Anselm Clavé siempre se destaca su compromiso con los trabajadores que sacó de las tabernas para hacerles cantar; su vertiente artística como compositor, pero ha quedado olvidada su faceta como político, que lo llevó a ser diputado en Madrid, así como la figura del periodista que emprendió la fundación del semanario La Vanguardia [con el subtítulo periódico republicano-federalista, que existió desde septiembre de 1868 hasta enero de 1869, y que fue la primera publicación federal en España]. En la ópera se reparte su compromiso con el Clavé político y periodista y me ilusiona que se pueda ver esta otra parte.
¿Cuándo se estrenará la ópera?
Si la pandemia no trastoca más los planes, el año 2024, cuando se celebre el bicentenario de su nacimiento y los 150 años de su muerte. Ha sido un proyecto de la nueva junta de la Federació de Cors de Clavé, que preside el director Bruno Nájera, y que han hecho una apuesta muy una apuesta muy estimulante.





